Miguel Torres Romero / Actualidad.
Estamos en Semana Santa y como es tradicional en La Higuera se realiza el campeonato de fútbol durante estos días. Algunos dividen la actividad deportiva con la religión y acuden a las iglesias, viven el momento de espiritualidad que significa esta fecha. Otros, simplemente hacen esto último.
En el campeonato los cuatros clubes que existen en la localidad disputan el primer lugar, seleccionan a sus mejores jugadores, ponen toda la fe en ellos para lograr alzar la copa.
Las familias acuden en masa a presenciar los partidos, es una época en que se comparte sanamente con cada persona que se encuentre en el lugar. El ambiente es distinto a un fin de semana común, se siente la felicidad, el ánimo de las personas genera buenas energías, andan sonrientes, activos.
Recuerdo estar viviendo estos momentos desde hace años, desde cuando la delegación de El Salvador visitaba la comuna y participaba de este evento.
He sido testigo de todo el proceso que ha significado esta fecha para los higueranos, de los cambios que ha tenido, de los nuevos clubes incorporados, de los clubes que algunas veces no han participado, de cómo han crecido los niños y jóvenes jugando fútbol, de cómo las familias siempre están presentes, de la pasión de muchos, de la felicidad y tristeza por haber ganado o perdido, de las hinchadas tan nuestras, con sus cantos y costumbres.
Ha habido muchos cambios, difícil de numerarlos todos, pero lamentablemente y tal vez el cambio más significativo no ha llegado aún.
Seguimos teniendo una cancha de tierra, mal cuidada y desatendida por las autoridades.
¿Acaso no merecemos un estadio como los que existen en comunas iguales que La Higuera? ¿Los higueranos tenemos menos importancia que los habitantes de esas comunas? ¿Estaremos siempre obligados a tener una cancha de tierra como la que hay ahora?
Estoy seguro cual es la respuesta de ustedes y sé que la compartimos. Requerimos un estadio de verdad, con pasto sintético, con galerías en buen estado y que dignifiquen a los ciudadanos y al deporte, con camarines adecuados, luminarias y todo lo necesario para que funcione.
Cuando fui Alcalde proyectamos la construcción de uno, trabajamos en su diseño, estaba avanzado, hubo conversaciones con ChileDeportes para su financiamiento. Desgraciadamente fue desechado por la actual administración y creo que guardado en algún lugar o simplemente botado a la basura.
Estas cosas tan mínimas, pero que hacen la diferencia en definitiva, son las que se valoran.
Sean quienes sean las autoridades futuras en la comuna, debemos exigir avances y ellas se deben comprometer con nuestro desarrollo.
A los Higueranos se nos debe tratar con respeto y tienen la obligación de mejorar nuestra calidad de vida. Por tanto, por el bien del deporte y de nuestras tradiciones: MERECEMOS UN ESTADIO.



























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